Las jarchas

Las jarchas aparecen como estribillo en una moaxaja (su contexto) y la moaxaja es un género poético árabe que nació en la zona musulmana de la Península Ibérica. Las creó Muhammad de Cabra.
Un testimonio de primera mano de las moaxajas son los fragmentos de la antología Kitab al-Dajira realizada por Ibn Bassam de Santarén (primera mitad del siglo XII).
La moaxaja es diferente a la poesía árabe clásica (casida), esta es monorrima y no está dividida en estrofas. En cambio, la moaxaja sí que está dividida por estrofas y además tiene un juego de rimas en el interior y en la composición.
El estribillo suele aparecer al inicio y al final.
En principio es un género árabe, pero los judíos que viven en la Península Ibérica adoptan también este género.
Rasgos de las jarchas:
• Contraste lingüístico: contiene dos lenguas. El cuerpo central está escrito en árabe o hebreo clásico pero los dos últimos versos están escritos en otra lengua, que puede ser:
– Lengua romance que se habla entonces en Alandalús (mozárabe).
– Árabe vulgar, que es el dialecto que se habla en Alandalús.
– (árabe clásico), no es habitual, porque no habría ese contraste
lingüístico.
El mozárabe era el cristiano que, viviendo entre los musulmanes de Alandalús, sigue practicando su religión. Por extensión, se denomina mozárabe la lengua hablada por esos cristianos. Pero el mozárabe también lo hablaban los muladíes (cristianos convertidos al Islam), y los musulmanes y los judíos que viven en ese territorio.
Es un contexto multicultural, este género se entiende en esta mezcla cultural; puede que fueran bilingües e incluso trilingües.
A finales del siglo XI llegan las invasiones de los almorávides (desde 1086) y almohades (desde 1146), serán nefastas para los núcleos cristianos. Se irá perdiendo el mozárabe y en el siglo XIII prácticamente desaparece.
• Contraste temático: entre el contenido de la moaxaja (yo poético masculino) y el contenido de la jarcha (yo poético femenino).
• Brevedad: no se sabe si era así o nos han llegado así.

Este doble salto, el del contraste lingüístico y temático se ha usado durante mucho tiempo para proponer que la gente de la calle cantaban estas cancioncillas y las incrustaban en las moaxajas, y estas serían las jarchas. Pero también hay otra teoría, que dice que son los poetas quienes crean estas jarchas. La teoría a la que se tiende a pensar es que son poemas preexistentes que circulaban por la calle.
A veces aparece la misma jarcha en dos moaxajas distintas, esto puede ser señal de que la jarcha circulaba y los poetas decidieran incrustarla en su moaxaja.
Otras características de las jarchas es que hay una frecuente omisión de los verbos “ser” y “estar”, se relaciona directamente con el árabe; es frecuente la aparición del término “habib” (amigo) que es un arabismo; algunas de las jarchas son desvergonzadas, directas y sensuales; los paisajes apenas aparecen, todo ocurre en el “recinto cerrado de los sentimientos del yo”, pero si tiene que aparecer algún lugar serán grandes núcleos como Guadalajara o Sevilla; el interlocutor habitual es la madre, pero también lo pueden ser el “habib” o las hermanas.

Siempre se ha dicho que las jarchas fueron descubiertas por Samuel Miklos Stern en 1948; pero no es del todo cierto, ya que se habían detectado antes pero no se les supo dar una buena interpretación.
Miklos Stern era arabista, y no es que las descubriera sino que fue el primero en interpretarlas; se dio cuenta que las moaxajas terminaban con unos versos finales que no estaban escritos en árabe, y él identificó la lengua como castellano. Su descubrimiento tuvo un gran impacto.
En 1949, hispanistas y romanistas se hicieron eco del hallazgo y empezaron a publicarlas y dar su opinión en revistas más accesibles al público; así fue como se divulgó el descubrimiento.
Y es importante porque hasta el momento se pensaba que la lírica que no fuera en latín empezó con Guilhem de Peitieu (1071-1127). Y con el descubrimiento de las jarchas se retrasa medio siglo la muestra de una lírica en lengua vulgar. La primera jarcha conservada está fechada en 1042.
Se tardó tanto en hacer este descubrimiento porque había ciertos problemas:
1) Problema de la transcripción: la moaxaja estaba en caracteres árabes y la jarcha también. Era muy difícil que un hispanista se diera cuenta. El proceso de transcripción era: primero el facsímil se transcribía en caracteres latinos, luego se añadían las vocales y luego se interpretaba. No era tarea fácil.
2) Problema de transmisión: los manuscritos de las moaxajas se realizaron tardíamente y fuera del ámbito de la Península, proceden del norte de África (Túnez y Marruecos) y allí se ignoraba la lengua romance, no la entendían. Por eso había manipulaciones y errores en esas jarchas a la hora de transcribirlas.
En la transmisión se observa un fenómeno curioso, intentaban darle un sentido en su propia lengua cuando no entendían lo que ponía.
3) Últimamente se ha cuestionado la existencia de las jarchas. Está claro que esos versos existen, pero ¿se puede asumir que esa lengua es mozárabe? Hay dos posibilidades: se trata de un mozárabe salpicado de arabismos (en ese caso no se dudaría de su existencia) o bien, un árabe salpicado de mozarabismos (serían inexistentes).

Ha habido mucha manipulación política con las jarchas. Incluso Dámaso Alonso en 1949, decía que las jarchas estaban escritas en lengua romance española.
Y si al final “no existen”, como dice Frenk en 1985, nos quedará la aventura de toda la reconstrucción.

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